¿por qué elegí

esta profesión?

Nadie elige oncología porque sea fácil. La eliges cuando entiendes que acompañar a alguien en uno de los momentos más difíciles de su vida también puede ser una forma extraordinaria de ejercer la medicina.

Hay profesiones que uno elige porque le gustan.

Y hay profesiones que, con el tiempo, descubres que también te eligieron a ti.

La oncología fue un poco así.

No hubo un momento cinematográfico.
No cayó una luz del cielo.
No desperté una mañana pensando:

“Quiero dedicar mi vida a hablar de cáncer.”

De hecho, cuando eres estudiante de medicina, hay especialidades que parecen más sencillas de imaginar.

Resolver una fractura.
Operar.
Recibir a un bebé.
Tratar una infección.

En oncología, muchas veces el problema no termina cuando entregas una receta.

A veces apenas comienza.

Elegí una especialidad donde la medicina necesita algo más

Muy pronto entendí que frente a un paciente con cáncer no bastaba con saber nombres de medicamentos, interpretar estudios o conocer protocolos.

Había que aprender a sentarse.

A escuchar.

A explicar una misma cosa tres veces porque la primera vez el miedo no dejó escuchar nada.

Había que aprender a reconocer el silencio de una familia cuando escucha una palabra que nunca imaginó escuchar.

Cáncer.

Y también había que aprender que detrás de cada expediente existe una vida completa que acaba de cambiar.

Un padre.

Una esposa.

Una hija.

Una persona con planes para diciembre, pendientes en el trabajo, cuentas por pagar, vacaciones que quería tomar y cosas que todavía quería decir.

Entonces la medicina dejó de tratar solamente enfermedades.

Empezó a tratar historias.

La oncología también te enseña humildad

Los médicos estudiamos durante años.

Nos acostumbramos a buscar respuestas.

Diagnóstico.
Tratamiento.
Resultado.

Pero el cáncer rápidamente te enseña que no siempre tienes todas las respuestas.

Hay pacientes que responden mejor de lo esperado.

Otros no.

Hay estudios que traen buenas noticias.

Otros obligan a cambiar el plan.

Hay momentos en los que puedes decir:

“Está funcionando.”

Y otros donde tienes que sentarte frente a alguien y decir:

“Necesitamos hablar.”

Tal vez una de las lecciones más grandes de esta profesión es entender que ser médico no significa poder controlarlo todo.

Significa saber qué hacer con lo que sí está en tus manos.

Estudiar.

Prepararte.

Buscar alternativas.

Trabajar en equipo.

Y cuando ya no existen respuestas perfectas, seguir estando presente.

También están los días buenos

Porque hablar de oncología solamente desde la tristeza sería contar media historia.

También existen abrazos.

Estudios que salen bien.

Campanas que se tocan al terminar un tratamiento.

Pacientes que regresan meses después con otro semblante.

Cabello que vuelve a crecer.

Familias que vuelven a hacer planes.

Personas que algún día llegaron preguntando:

“Doctor, ¿me voy a morir?”

y tiempo después llegan preguntando:

“Doctor, ¿ya puedo volver al gimnasio?”

Es difícil describir lo que significa acompañar ese recorrido.

Porque tú conociste a esa persona cuando tenía miedo.

Y ahora la ves regresar a su vida.

¿Por qué elegí esta profesión?

Con los años he pensado mucho en esa pregunta.

Y probablemente hoy respondería algo diferente a lo que habría respondido cuando comenzaba.

Elegí oncología porque aquí la ciencia importa muchísimo.

Pero también importa la humanidad.

Porque puedes estudiar el tratamiento más avanzado del mundo y aun así necesitar mirar a los ojos a la persona que tienes enfrente.

Porque cada paciente te recuerda que la medicina no ocurre solamente dentro de un hospital.

Ocurre en cumpleaños.

En desayunos familiares.

En llamadas de madrugada.

En planes que alguien todavía quiere cumplir.

Elegí esta profesión porque creo que nadie debería atravesar un diagnóstico de cáncer sintiéndose solamente como un expediente.

Y porque incluso cuando no podemos prometer cómo terminará una historia, sí podemos decidir cómo acompañamos a quien está viviéndola.

Quizá eso es lo que sigo encontrando más valioso después de todos estos años:

La oncología trata enfermedades.
Pero un oncólogo acompaña personas.

Y esa diferencia lo cambia todo.

Dr. Benito Sánchez Llamas
Oncología Médica

La Vida No Se Googlea
Entre Síntomas y Esperanza.

NEO – Núcleo de Especialidades Oncológicas.
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